En Asturica Vita nos encantan las rutas de interés cultural y, por ello, hoy os traemos una que realizamos hace muy poco y que, sin duda, repetiremos próximamente. Se trata de la vieja ruta del Camín Real de Tarna y el Sellón que, desgraciadamente, está cayendo en el olvido. Sin duda, una de las joyas de El Parque de Redes.

La ruta está calificada como Sendero de Gran Recorrido (G.R 102.2), con una distancia total de 39 km. Sin embargo, nosotros tan solo quisimos realizar un pequeño tramo para mostrarles a nuestros visitantes la grandeza de éste lugar.

El Campo – Belerda   (Tramo del Camín real de Tarna)

Como punto de encuentro con nuestros asistentes, escogimos el Centro de Interpretación de la Naturaleza Parque Natural de Redes, por estar éste muy bien ubicado y poseer un gran parking donde poder dejar los coches.

 Antes de iniciar el camino, desde el propio pueblo Campo de Caso, podemos disfrutar de la antigua ermita local, muy bien cuidada por los vecinos, y de la vista que nos ofrece la imponente peña El Casar (1.415 m), una de las maravillosas cumbres del Parque Natural de Redes.

La ermita de Campo de Caso. Una reliquia histórica
Peña El Casar (1.415 m), Caso, Asturias

Una vez preparados con todo lo necesario, procedimos a comenzar la ruta.  Iniciamos nuestra andadura en el llamado puente romano del Campo, “puente de piedra  cuyo ojo coge un navío mediano de vela” según las crónicas. Quizás en sus orígenes lo fuera, pero la construcción es medieval. Este es uno de los restos mejor conservados del milenario camino primitivo situado en el Parque Natural de Redes, cuyo origen podríamos situar en Sahagún, hasta entroncar en nuestra región por el puerto de Tarna.

Pasaremos por un terreno llano, llamado la vega Santumis, donde antiguamente se celebraba la feria de ganado, que era muy renombrada.

La Vega Santumis en la actualidad
La Vega Santumis en 1922. Lugar de ferias de ganado importantes

El camino transcurre llano entre prados, y a la vera del rio Nalón, por la Oxa de Veneros, lugar donde en tiempos no muy lejanos, era lugar de baño de la juventud casina.

A nuestra izquierda la piscifactoría de la preciada trucha arco iris, antaño abundante en nuestros ríos, y ahora escasa, víctima del furtivismo y la depredación de garzas, cormoranes y nutrias.

El camino asciende por los lugares de Rialcaba, Palmian y Beldreu, para coronar el collau Castiellu, donde existen las ruinas tapadas por la maleza de un castro prerromano y una posible torre defensiva, pues es un lugar que domina todo el desfiladero con un gran campo visual.

Lugar en el que se erigían los posibles asentamientos romanos, el castro y la torre defensiva
Panel explicativo de los hallazgos realizados sobre el castro romano

Asociado a este lugar, se decía en una antigua leyenda, que dicha torre fue quemada por intervención divina, pues el señor del castillo mancillo el honor de una joven de Veneros la víspera de su boda. Durante mucho tiempo, se veía un resplandor por las noches, sin posible explicación, que denominaban “la luz de Beneros”. Sin duda, un buen tema para el programa “Cuarto milenio”.

Estas tierras y sus territorios fueron donadas por Alfonso VII a su lugarteniente, Martin Diaz, en 1146 “la iglesia que llaman Sta. Maria de Belerda, y todos los montes hasta el collau Castiello” quien usaría el Camín real, desde Tarna hasta Veneros, pues todo le pertenecía.

Como veis, un camino cargado de historia, que partiendo de los páramos leoneses, desembocada en el mar Cantábrico y en la capital asturiana, San Salvador, un lugar importante para los peregrinos. Hoy, nosotros tenemos el honor de pisar esas mismas tierras.

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